Trabajando la neurona

Divagaciones de una mente humana

Mes: marzo, 2012

Ave Fénix

Después de escribir y reescribir ciertos momentos de mi vida. Después de enfocarlos y desenfocarlos para poder asimilarlos. Después de tantos “punto y seguido”, ha llegado el momento del punto y a parte.

Después de un punto y a parte,  me enfrento a lo que más teme toda persona que ama escribir: la página en blanco.

Tengo clara qué idea quiero plasmar, cuales son los personajes, dónde va a desarrollarse la historia, qué relaciones tendrán entre ellos, cómo pensarán y sentirán. Tengo claro hasta quién tendrá pecas y quien pelo castaño, pero lo que me falta aún, es por dónde comenzar…

Dedicaré los próximos instantes a visualizar ese primer momento, el primer paso que daré para desarrollarlo desde mi perspectiva. Seguido de eso, lo demás vendrá sólo.

 

El primer punto siempre es el punto de partida, después del comienzo el punto y a parte es nuestro ave fénix.

Hoy, es el primer día.

 

Besinos de chocolate.

 

 

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Anatomía de los sentimientos

Estamos hechos de mentiras para descubrir las verdades de los demás.
Negamos ansiar triunfos haciéndonos ser humildes y negamos amar, negamos la debilidad…
El aire es el oxígeno del cuerpo mientras que los sueños lo son del alma.
Cada cucharada de sentir alimenta el corazón de saber y de querer…
Los ojos son niños que juegan enseñando lo que quieren enseñar únicamente, mientras se entrenan en destapar todos los secretos de a quienes observan.
Nuestras manos palpan en la oscuridad el camino a seguir, ya que los ojos están demasiado ocupados en mirar a los demás y no ven por donde han de ir.
La boca, no sabemos si hecha para poner palabras a lo que nuestros sentidos no captan o hecha más bien para saborear lo que otros nos dicen, con el boca a boca o con el beso a beso.
Largas piernas nos hacen vagar hacia un futuro incierto que ni nuestro cerebro, hecho para comprender, puede asimilar…
El sexo es la conexión secundaria de los sentimientos, por la que no sirven las mentiras, los tapujos, las negaciones, ni existe la interpretación de palabras.

 

Habla el corazón, órgano que no suena pero si sueña, que se mueve haciendo moverse la vida y que además tiene un pequeño inquilino. Ese pequeño ser del que todo el mundo ha oído hablar pero nadie ha visto nunca. El amor.
Y los labios… ¿Quién no sabe para qué son los labios?

 

Besinos de chocolate.

El “YO” de muchos

Me enfrento a una página en blanco mientras que mis manos siguen el dictamen de mi cabeza. Mi mente procesa a una velocidad a la que me es difícil descifrar el mensaje que me envía. Mi respiración le acompaña, marcando un ritmo desenfrenado mientras mis ojos miran, pero no ven.

La euforia degenerativa que se intenta hacer un hueco permanente en mi ser, va cavando y mantenemos una activa y constante lucha. Sé que ganaré, sólo espero que no se convierta en la guerra de los 100 años.

Las personas y las situaciones bien ponen de su parte y siguen echando sacos de arena al carro, aún viendo que se desborda. Las ruedas comienzan a tener tal presión que en cualquier momento pueden reventar mientras que los bueyes buscan una sombra bajo la que cobijarse y ansían un trago de agua con el que reponer fuerzas. El látigo les azuza para que continúen con el camino, cumpliendo el horario estipulado, sin importar nada más.

Así funciona la sociedad, y así es la condición humana. Los horarios y las entregas son más importantes, como consecuencia del poder económico, que el bienestar de las personas. Aunque bien podríamos dejarlo en “el estar”.

Besinos de chocolate.

Te llevo en mis botas

Las lágrimas de alguien pueden hacerte que vuelvas la cabeza por no compartir su sufrimiento, pero si las lágrimas son las de ESE alguien las haces tuyas y las entierras en la planta de tus pies, para que no pueda volver a encontrarlas.

Las arrastras durante vidas, buscando el lugar idoneo para esconderlas. Mueves nubes, levantas árboles, vacías océanos, y ningún escondite es lo suficiente hondo, está lo bastante lejos o tiene el espacio necesario. Al igual que ninguna pareja es merecedora del amor de tus hijos y nadie sobre la faz de la tierra tiene derecho a hacer daño a tus padres, no existe felicidad suficiente que brindarle a quien eriza tu vello con una sonrisa o te provoca un escalofrío solamente con su pasar.

Hoy, no sé cómo hacerte sonreír, pero sé que con tu fuerza remontarás el vuelo hasta galaxias cercanas, donde quedarán anidando los problemas del hoy, y se convertirán en “simples” lecciones para el mañana.

Mientras tanto, te seguiré llevando en mis botas.

Besitos de chocolate.