La música

por Antrilewis

La música es uno de los canales de comunicación que mejor llega a las masas. Yo adoro la música. Es capaz de transportarte a situaciones ya vividas, a muchas imaginadas y como no, a las soñadas.

La melodía, el ritmo, la letra, el momento en el que la escuchas, el estado de ánimo… Muchos son los factores que determinan que una canción te guste más o menos. Pero a todos nos llena la música.

Esa sensación de subidón de energía que da escuchar esa canción que te gusta, con el volumen al máximo y dejarte llevar bailando o cantando, incluso ambas a la vez. Es difícil de describir, pero estoy segura que tu sabes a lo que me refiero.

Confieso que siempre me ha encantado hacer playback en mi habitación, con una botella o un bote de desodorante por micro y dejarme llevar por la música. A mi supuesta edad adulta, aún lo sigo haciendo de vez en cuando, de hecho es un claro síntoma de mi lenta pero clara mejoría.

 

Estoy segura, de que te has puesto los auriculares y te has dejado llevar, yendo en autobús, caminando por la calle, en el súper mientras compras y te has arrancado a “cantar”. Ese cantar que está entre un susurro desafinado y un tartamudeo afónico, que aún no sabiéndote la canción entera te has sentido como si fueras la mejor artista.

 

Esa es la ilusión de la música.

 

Culturas antiguas creían que el arte estaba inspirado por musas. La musa de la música que acecha en cada paso que damos escuchando esa canción que nos hace sonreír, que nos llena de energía, que nos recuerda a alguien que no está, o hace que revivamos un momento triste. Hoy en día la música está en nuestras vidas a cada paso, en la radio o hilo musical de comercios, trabajos, en el coche, en casa… En todo sitio que nuestra quería SGAE lo permite a base de talonario.

Hoy, quería dedicar mis humildes palabras a las notas que se convierten en sonrisas cada día, y nos acompañan en este #yoqueséqué que tanto mola.

 

¡Besinos de chocolate!

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